30 Oct ECO: domingo 1 de noviembre
Mateo 5,1-12
En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió al monte, se sentó y se acercaron sus discípulos: y abriendo su boca, le enseñaba diciendo:
“Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.
Bienaventurados los mansos, porque ellos serán consolados.
Bienaventurados lo que lloran, porque ellos heredarán la tierra.
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados.
Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.
Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.
Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.
Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo.
Reflexión
Las bienaventuranzas están dirigidas a ti y a mi
Este domingo la Iglesia conmemora la solemnidad de todos los Santos. La acción de Dios, por su Espíritu ha transformado la vida de muchos hombres y mujeres de todos los tiempos y lugares de la tierra.
Quizá todos los hemos preguntado alguna vez o muchas en nuestra vida: ¿Cómo los santos han llegado a ser santos? Y descubrimos conociendo sus vidas, que fueron personas que con sus buenas acciones hicieron el Reino de Dios visible, viviendo en verdad, justicia, libertad y entrega.
Celebrar a los santos y santas nos recuerda que Dios nos quiere santos y nos invita a que lo seamos: “Sed santos porque nuestro Padre Celestial es Santo” (cf. Mt 5,48).
El evangelio de esta solemnidad conocido como el sermón de la montaña, nos dice: “Al ver Jesús el gentío, subió al monte…”: No perdamos de vista que Jesús dirigió su mensaje no solo a los discípulos, sino también a toda la gente que estaba en el monte; ese gentío somos tú, yo y toda la humanidad, porque este mensaje sigue siendo actual.
El Papa Francisco en uno de sus mensajes expresó: Las Bienaventuranzas enseñadas por Jesús, nos revelan “el camino a la felicidad”, es decir, “Su camino”, y dio una explicación que ha ayudado a muchos a entenderlas. Las bienaventuranzas están divididas en tres partes:
1º La palabra “bienaventuranza”
2º La situación en la que se encuentran los bienaventurados; pobreza de espíritu, aflicción, hambre y sed de justicia…
3º El motivo de la bienaventuranza / Bienaventurados porque….
El Papa pidió poner atención al hecho de que la razón de la bienaventuranza no es la situación “actual”, sino la “la nueva condición” que los bienaventurados reciben como “don de Dios”, vale decir, “la razón de la felicidad”: serán consolados, “heredarán la tierra” “serán llamados hijos de Dios” etc. (Cf. Catequesis 29-01-2020)
Te invito a acoger las bienaventuranzas como un programa de vida para liberarse de los falsos valores del mundo y abrirse a los verdaderos bienes presentes y futuros que nos dan la felicidad.
Bertha Suyapa Banegas
