28 Oct Celebrar San Antonio María Claret en Orgaz
Este año celebramos el Triduo de San Antonio Claret de forma diferente, no fue en ninguno de nuestros centros educativos, ni en ninguna parroquia de los lugares donde residimos actualmente las Claretianas.
Del 21 al 24 estuvimos en Orgaz acompañando a la comunidad durante los días del Triduo de San Antonio María Claret, respondiendo a la invitación de D. Jesús Antonio Torres de la Peña párroco de la Iglesia Santo Tomás Apóstol del municipio de Orgaz-Toledo. Los dos primeros días desarrollamos las actividades Elsa M. y yo, y en la víspera de la fiesta se nos unió Jolanta K. quien compartió una dinámica sobre la vida del Padre Claret. También nos acompañó Álvaro B. un joven exalumno de Mater Immaculata.
Participamos en las catequesis de Primera Comunión y Confirmación, en las clases de Religión de Infantil en el colegio del pueblo que las Claretianas animaron durante casi 100 años. Preparamos también la Hora Santa, compartimos reflexiones y Álvaro dio su testimonio de fe como un joven universitario.
Durante nuestra estancia en Orgaz, nos alojamos en casa de una señora que nos recibió con tanto cariño, nos sentimos como en nuestra casa.
El día 24 por la mañana nos acercamos al cementerio para rezar el rosario y un responso por las hermanas Claretianas difuntas. Visitamos la tumba de Doña Benita, bienhechora del Colegio. Por la tarde celebramos la solemnidad de P. Claret con la iglesia llena de la gente del pueblo. La celebración transcurrió en un ambiente muy claretiano; en todas las intenciones y acciones de gracias se notaba la gratitud a las Misioneras Claretianas. Después de la celebración eucarística, salimos en procesión por las calles con la imagen de Claret, acompañados por el himno del Santo y otros cantos que recordaban los antiguos alumnos; concluyendo la jornada con un ágape fraterno.
Nos quedamos con el corazón lleno de gratitud por el cariño de la gente hacia las hermanas y el espíritu claretiano. Aunque la comunidad ya no esté presente de forma física, la espiritualidad y nuestro carisma siguen muy vivos. Damos gracias a Dios por la vida y el testimonio de tantas hermanas que dejaron una gran huella, tanto en el pueblo como en nosotras, las Claretianas de hoy.
Agradecemos la amabilidad de D. Jesús Antonio, que nos hizo fáciles todas las cosas y, como Buen Pastor, estuvo muy pendiente de nosotras.
Yuli Sogen
