24 DE OCTUBRE: un alma grande para la misión

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24 DE OCTUBRE: un alma grande para la misión

Cada 24 de octubre, la Familia Claretiana celebra una fiesta que va mucho más allá de una fecha en el calendario. Celebramos la vida de San Antonio María Claret, el hombre que nos recuerda que la grandeza no depende de la apariencia, de la fuerza física o de los reconocimientos, sino de la profundidad del corazón. 

Claret era pequeño de cuerpo, pero gigante de espíritu. En él habitaba un alma grande, ensanchada por el amor de Dios y por el deseo incansable de que todas las personas experimentaran ese mismo amor. Su vida fue una respuesta generosa a una llamada que lo llevó a caminar, anunciar, servir y entregarse sin reservas. 

Fue un misionero apostólico apasionado. Allí donde veía una necesidad, encontraba también una oportunidad para sembrar esperanza. Su corazón estaba siempre en salida, atento a los desafíos de su tiempo y dispuesto a llevar la Buena Noticia a todos. 

Tenía un carácter fuerte y decidido, capaz de sostenerse en la dificultad y la incomprensión. Pero esa fortaleza estaba acompañada por una profunda dulzura, nacida de una vida austera, sencilla y marcada por la penitencia y la oración. Sabía que la verdadera fuerza no consiste en imponerse, sino en permanecer fiel al amor. 

La fuente de esa vida extraordinaria era muy sencilla: vivía constantemente unido a Dios. Su oración no era un momento aislado, sino una forma de estar en el mundo. Vivía en presencia de Dios, dejándose conducir por Él en cada decisión, en cada encuentro y en cada paso de su misión. 

Y junto a Dios, María ocupaba un lugar especial en su corazón. La reconocía como Madre, guía, formadora y compañera de camino. Su profunda devoción mariana le enseñó a escuchar, a confiar y a ponerse enteramente al servicio del Evangelio. 

Hoy, como Familia Claretiana, celebramos con gratitud este legado que sigue vivo. Al contemplar a Claret, renovamos también nuestra propia llamada a tener un alma grande, un corazón disponible para la misión y una vida profundamente arraigada en Dios y en María. 

Feliz fiesta de San Antonio María Claret. Que su pasión por Dios y por la humanidad siga inspirando nuestro camino.