ACOMPASANDO: Revitalizar el sentido de la misión

ACOMPASANDO: Revitalizar el sentido de la misión

Avivar el sentido de misión 

Hemos iniciado el mes con la Fiesta de Santa Teresita del Niño Jesús, patrona de las misiones. Podemos decir: patrona de la misión de la iglesia. Atraída fuertemente por el amor de Jesús, siente arder su corazón de tal manera que desde esta experiencia ora que Dios atraiga a todos hacia sí: “Como un torrente que se lanza impetuosamente hacia el océano arrastrando tras de sí todo lo que encuentra a su paso, así, Jesús mío, el alma que se hunde en el océano sin riberas de tu amor atrae tras de sí todos los tesoros que posee… Señor, tú sabes que yo no tengo más tesoros que las almas que tú has querido unir a la mía.” (de sus manuscritos) 

El II Capítulo Provincial de Europa nos dejó un eco que sigue vibrando con fuerza en nuestros corazones: «Avivar el sentido de misión en todas las etapas de la vida». Este horizonte no es un mandato pesado ni una meta inalcanzable. Es, ante todo, una invitación a celebrar la generosidad de Dios, que confía en nosotros y nos hace colaboradores de su gran obra de Salvación. 

La misión no es algo que simplemente «hacemos»; la misión es lo que somos. Nadie es tan joven que no pueda contagiarlo, ni nadie tan anciano o enfermo que no pueda irradiarlo. 

Puede ser que a veces estemos dispersas en muchos quehaceres, y se nos nubla el horizonte o apaga el fuego. La llamada de la misión nos reordena, nos cuida y por eso… 

Quienes sostienen el peso del día a día en las obras, las comunidades y los proyectos cuiden que el desgaste no os robe la frescura de la entrega.   

Quienes con sus límites de edad y enfermedad viven la cotidianidad frágil, sigan evangelizando con la fidelidad de toda una vida; desde la oración confiada, la sabiduría compartida y la paz. 

Quienes con su energía joven salen al encuentro de las nuevas generaciones y tejen redes de esperanza, sean portadoras de alegría y valentía para arriesgar por el Reino. 

Quienes son compañeros de camino en la misión y carisma compartido vivan con esperanza cómo el Evangelio se encarna en el día a día, entrando como agua viva en los surcos de nuestras obras y proyectos, y al fin, en la humanidad. 

Ore el misionero con Cristo orando 

Viaje con Cristo viajando 

Coma con Cristo comiendo 

Beba con Cristo bebiendo 

Duerma con Cristo durmiendo 

Sufra con Cristo sufriendo 

Predique con Cristo predicando 

Descanse con Cristo cansado 

Y viva con Cristo muriendo 

Si quiere entrar en la vida con Cristo reinando 

A Mayor Gloria de Dios y bien de mi alma. Amén. (Maria Antonia París) 

 

 Jolanta k.