14 Jul Jesús te invita a descansar
Se acercan las vacaciones. Seguro que ya tienes más que hechos los planes para los meses de verano. Te invito a que revises si dentro de estos planes has tenido en cuenta poner un tiempo para un verdadero descanso para ti y toda la familia… Estar juntos, dialogar con tranquilidad, tener sobremesas largas, visitar a los amigos…
Muchas personas consideran que el descanso es un lujo, pero… no es un lujo… es una necesidad biológica esencial que hasta nuestro cuerpo lo reclama. En algunos momentos nos sentimos cansados, mal humorados, despistados, ansiosos… pero la mayoría de las veces nos cuesta reconocer que esto es debido al cansancio físico y mental.
El texto de Filipenses 2,5 dice: “Tened vosotros los mismos sentimientos de Cristo Jesús”. Al leerlo rápidamente nos viene a la mente los sentimientos que Él tuvo: compasión, amor profundo, perdón, generosidad, angustia, tristeza… pero rara vez decimos que sintió la necesidad de descansar.
En los Evangelios encontramos pasajes que nos indican que Jesús experimentó el cansancio humano y dedicó tiempo para descansar, retirarse a lugares solitarios y recuperar energías e invitó también a sus discípulos a descansar.
Algunos textos bíblicos que nos pueden iluminar esta experiencia de Jesús:
Juan 4, 5-7 (Jesús se siente cansado del camino y se sienta en el pozo…)
Jesús llegó a una ciudad de Samaria llamada Sicar, cerca de la heredad que Jacob dio a su hijo José, ahí estaba el pozo de Jacob. Jesús, como se había fatigado del camino, estaba sentado junto al pozo. Era alrededor de la hora sexta. Llega una mujer de Samaria a sacar agua. Jesús le dice: dame de beber.
Marcos 4,35-39 (Jesús se queda dormido en la barca)
Al anochecer de aquel mismo día, Jesús dijo a sus discípulos:
Vamos al otro lado del lago.
Entonces dejaron a la gente y llevaron a Jesús en la barca en que ya estaba; y también otras barcas lo acompañaban. En esto se desató una tormenta, con un viento tan fuerte que las olas caían sobre la barca, de modo que se llenaba de agua. Pero Jesús se había dormido en la parte de atrás, apoyado sobre una almohada. Lo despertaron y le dijeron:
¡Maestro! ¿No te importa que nos estemos hundiendo?
Jesús se levantó y dio una orden al viento, y dijo al mar:
¡Silencio! ¡Quédate quieto!
El viento se calmó, y todo quedó completamente tranquilo.
Otros textos hablan de la invitación a descansar que Jesús hace a otros:
Marcos 6,30-32:
Los apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y lo que habían enseñado.
Él, entonces, les dice: «Venid también vosotros aparte, a un lugar solitario, para descansar un poco.» Pues los que iban y venían eran muchos, y no les quedaba tiempo ni para comer.
Y se fueron en la barca, aparte, a un lugar solitario.
Mateo 11,28-29
«Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso.
Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas.
Y a ti, Jesús también te invita a descansar. ¿Acoges su invitación?
