16 Oct ECO: domingo 18 de octubre
Mateo 22,15-21
En aquel tiempo, se retiraron los fariseos y llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregunta.
Le enviaron unos discípulos, con unos partidarios de Herodes, y le dijeron: “Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad; sin que te importe nadie, porque no te fijas en las apariencias.
Dinos, pues, qué opinas: ¿es licito pagar impuesto al César o no?
Comprendiendo su mala voluntad, les dijo Jesús: “Hipócritas, ¿por qué me tentáis? Enseñadme la moneda del impuesto.”
Le presentaron un denario. Él les preguntó: “¿De quién es esta imagen y de quién esta inscripción? Le respondieron: “Del César”. Entonces les replicó: “Pues pagarle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.”
Reflexión:
Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios
El evangelio de hoy nos invita a fijarnos en tres aspectos importantes: el dilema-la trampa, la moneda de César y la imagen de Dios en el ser humano.
Si la respuesta de Jesús era “ sí ”, se ponía en contra del pueblo sometido por Roma; si era “ no ” le convertía en rebelde político. Pero Jesús lleva la conversación a un nivel superior. Él con el gesto de pedir la moneda y señalar la imagen grabada en ella, reconocía que todo cristiano tiene que cumplir también los deberes civiles y los sociales.
La moneda lleva grabada por el hombre en el metal la cara del César, signo que a él pertenece; en cambio Dios ha grabado en el corazón de todo hombre y mujer su imagen y semejanza, lo que significa que nuestra dignidad, vida y libertad pertenecen únicamente a Él. Al César se le pueden dar tributos, poderes, pero a Dios se le entrega el corazón, la vida entera, todo el ser.
Jesús nos invita a dar a cada persona lo que le corresponde en la vida social, civil, religiosa, pero sin olvidar que no debemos anteponer lo superfluo a los mandamientos de Dios. El evangelista Mateo también nos dice: “No podéis servir a Dios y al dinero…” (Cf. Mt.6,24)
¿A qué te sientes llamado / llamada después de leer este evangelio?
Chebita Ávila
