Viernes Santo: la mayor contradicción

Semana Santa: Viernes Santo

Viernes Santo: la mayor contradicción

Oscuridad, silencio, tinieblas, era de noche… un grito desgarrador: “Dios mío, Dios mío ¿Por qué me has abandonado?».

Pero en un instante, el momento de desesperación se transforma en una actitud de entrega: “que no se haga mi voluntad sino la tuya”. En otro momento de la historia, María dijo: “hágase en mí según tu palabra”. Curiosa coincidencia…

Pasamos de la alegría del domingo de Ramos al “crucifícale”, hay momentos de amor/odio, vulnerabilidad, lucha interior… Humanamente digo «no», pero no me quedo ahí, doy un paso más: “¡hágase en mí!”. 

Y María permaneció al pie de la cruz junto con el discípulo amado y ambos escucharon estas palabras consoladoras: “Mujer ahí tienes a tu hijo, ahí tienes a tu Madre… Y el discípulo la acogió como algo propio”.

Si queremos percibir la Vida, tenemos que contemplar la Cruz donde rebosa la VIDA a raudales.