Jueves Santo: un camino de servicio

Jueves Santo Semana Santa Claretianas

Jueves Santo: un camino de servicio

Este día está cargado de gestos: Jesús lava los pies a sus discípulos, se hace su servidor, los invita a hacer lo mismo. La caridad manifestada por Jesús es un gesto que ha quedado en la memoria de la comunidad cristiana, para recordar que la Iglesia es una “comunidad diaconal” que se pone al servicio de los demás.

Y el gran gesto: “LA ÚLTIMA CENA”. Jesús partió el pan y dijo: “Este es mi cuerpo entregado por vosotros…” y tomó el cáliz… “este cáliz es la nueva alianza sellada con mi sangre…” (Cf. 1 Cor. 11,23-27).  Se da todo, se da hasta el extremo.

El pan y el vino nos recuerdan que entrega su cuerpo y derrama su sangre… Y en medio de esta cena también dijo: “Os aseguro que uno de vosotros me va a traicionar…” (Cf. Jn. 13,21) y da el mandamiento del amor: “Os doy un mandamiento nuevo: “Amaos los unos a los otros, como yo os he amado…” (Cf.Jn.13,34).

Esta última cena es a la vez una despedida y una promesa de permanecer siempre.

El Jueves Santo nos invita a amar, pero no de cualquier modo:

 

Amar, sí, pero no de cualquier modo.

No con egoísmo de quien se busca a sí mismo en el otro.

No con la desmesura de quien ata para no perder,

ni con la obsesión de quien controla para no dudar.

No con la levedad de quien se blinda contra el dolor.

No con la inmediatez de quien ni recuerda ni proyecta.

Amar, a su manera, como Dios mismo nos ama.

Con la libertad en un paso y la pasión en el otro.

Aun sin respuesta, amar.

Adivinar la belleza inscrita en la entraña ajena,

de buenos y malos, de justo e injustos.

Poner calidez en los gestos, verdad en la mirada.

Confiar.

Amar, como Él nos amó.

(No de cualquier modo / José María Rodríguez Olaizola)