Gracias por el nacimiento de María Antonia París 

28-06-2026-CUMPLE-MADRE-PARIS

Gracias por el nacimiento de María Antonia París 

El canto “Gracias a la Vida” compuesta por Violeta Parra, interpretado por Mercedes Sosa, nos describe razones por las que debemos dar gracias a la vida. Dios nos ha regalado nuestra capacidad de: amar, aprender, crear, dejar huella en la sociedad; a dar gracias por las cosas más sencillas de la naturaleza humana, las de nuestra casa común y valorar cada matiz que nos regala el día a día, así como la dualidad de la existencia humana, aceptando tanto la alegría como el sufrimiento. 

En este día las Misioneras Claretianas recordamos y damos gracias a Dios por el nacimiento a la vida de María Antonia París y Riera.  

Os compartimos algunos momentos de su vida: nació en Vallmoll un pequeño pueblo catalán. Su madre decía que había venido al mundo para una cosa muy grande, pues sin una particular providencia del Señor no hubiera nacido con vida. (Cf. Positio, p. 9). Fue bautizada al día siguiente de nacer, día de San Pedro Apóstol, quizá por temor a que muriera. Recibió el sacramento de la Confirmación a los dos años, y la Primera Comunión a los nueve, dada su sólida preparación doctrinal y madurez espiritual, porque lo más normal era celebrarla a los doce años.  

Aunque en su evolución espiritual se nota una profundización continuada y bien construida desde pequeña, ella habla de su conversión a los catorce años, como una experiencia de un encuentro más hondo con Jesucristo. 

María Antonia afirma tener vocación religiosa desde que tenía uso de razón, pero no entró hasta 1841 en la Compañía de María. Un año después tuvo una experiencia decisiva que dejará una impronta definitiva en su vida: Dios la llamaba a renovar la Iglesia y fundar una Orden Nueva, no en la doctrina, sino en la práctica, centrada en la Palabra de Dios, en pobreza y sencillez, llevando el Evangelio a todas las personas lo que implicaba ir a cualquier parte del mundo. Pero debido a la legislación vigente en España, permaneció como postulante durante más de nueve años. Fue hasta el 25 de agosto de 1855 que junto a San Antonio María Claret funda nuestra Congregación de “Religiosas de María Inmaculada Misioneras Claretianas, en Santiago de Cuba, no antes de sufrir toda clase de obstáculos para poder hacer realidad lo que Dios les pedía, entre ellos atravesar los mares y dejar su país, su familia y al llegar a Cuba la muerte de Florentina Sangler su compañera y confidente. 

En la vida de María Antonia descubrimos a una mujer de profunda oración, que supo abandonarse en las manos de Dios, escucharlo y descubrir su voluntad, esperar contra toda esperanza, cumplir los consejos evangélicos y anunciar el Evangelio. 

No dudamos que María Antonia repitiera muchas veces la frase: “gracias a la vida, que me ha dado tanto” por todo lo que Dios le regaló a lo largo de su vida. 

Nosotras las Misioneras Claretianas, seguimos dando gracias por la vida y misión de esta gran mujer. 

“Gracias a la Vida”- Violeta Parra: