Vocación

21-11-2024-VOCACIÓN-P

Vocación

A veces hay que ser árbol 
y dar sombra al caminante cansado. 
Hay que ser agua, que alivie la sed de respuestas, 
y fuego que arrase lo injusto, lo indigno, lo hueco. 
 
Hay que ser roca que abrace los cimientos de lo duradero, 
tierra que acoja las posibilidades de la semilla, y océano, 
donde podamos zambullirnos, 
para renacer llenos de libertad y de esperanza. 
 
Hay que ser canción que alivie los vacíos, 
y silencio habitado, que venza a la cháchara. 
Unas veces hay que ser hogar al que regresar, 
y otras veces, puerta que se abre a la tormenta. 
 
 
Dios es el árbol y el agua, la roca, la tierra y el mar. 
Dios es canto y silencio, hogar que acoge 
y puerta que nos conduce a nuevas historias.  
 
Pero hacen falta guías 
que consagran sus días a buscar ese tesoro. 
Hay quien se dedica a sembrar, encender, 
forjar, regar, compartir y acompañar. 
 
Hay trovadores que cantan con palabras prestadas, 
cauces de agua ajena que trae la vida verdadera. 
Hay maestros con muchas preguntas y pocas respuestas, 
que ayudan a otros a descubrir el Misterio. 
 
Soñadores de un bien posible, 
que convierten su amor en puente, 
para acercar a hermano con hermano, 
para unir al ser humano con Dios. 
 
Apóstoles, 
con pies de barro 
y corazón de fuego. 
Que nunca nos falten.