24 Ene ECO: domingo 26 de enero de 2025
Evangelio de Lucas 1, 1-4, 4, 14-21:
Ilustre Teófilo:
Puesto que muchos han emprendido la tarea de componer un relato de los hechos que se han cumplido entre nosotros, como nos los transmitieron los que fueron desde el principio testigos oculares y servidores de la palabra, también yo he resuelto escribírtelos por su orden, después de investigarlo todo diligentemente desde el principio, para que conozcas la solidez de las enseñanzas que has recibido.
En aquel tiempo, Jesús volvió a Galilea con la fuerza del Espíritu; y su fama se extendió por toda la comarca. Enseñaba en las sinagogas, y todos lo alababan. Fue a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el rollo del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado a evangelizar a los pobres, a proclamar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista; a poner en libertad a los oprimidos; a proclamar el año de gracia del Señor». Y, enrollando el rollo y devolviéndolo al que lo ayudaba, se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos clavados en él.
Y él comenzó a decirles: «Hoy se ha cumplido esta Escritura que acabáis de oír».
Comentario:
ESPERO EN TU PALABRA (Sal 119, 74)
Vivimos en un mundo donde, hoy día, la gente se acostumbra a las noticias falsas. Incluso nos hemos habituado al mal, a la violencia y a las mentiras. Sin duda, en lo más profundo de nuestro corazón, deseamos que nos digan la verdad y anhelamos escuchar palabras bonitas en nuestros oídos frente al mal que nos rodea. Hoy la Iglesia celebra el domingo dedicado a la Palabra de Dios. Te invito a que no pierdas esta oportunidad de acercarte a su Palabra, más aún cuando tienes sed de escuchar la verdad y el consuelo. Seguramente las en encontrarás en Ella.
El Evangelio de este domingo nos narra cómo la gente quedó admirada por las palabras que salieron de la boca de Jesús, palabras llenas de gracia. Jesús es la Palabra misma, en Él hay Verdad, en Él hay consuelo y en Él hay luz. Si admiramos a los oradores o a algunos predicadores porque saben transmitir sus mensajes, ¡cuánto más admiraremos los mensajes de Jesús! Esto sucede cuando somos capaces de dedicar tiempo a escucharle y hablar con Él a través de la oración y la lectura de la Sagrada Escritura. Acerquémonos, pues, a la Palabra de Dios, escuchemos atentamente y encontraremos aquello que nuestro corazón verdaderamente desea oir, porque Él nos hablará con su Palabra que sana, consuela e ilumina; digamos como el salmista: Señor, espero en tu Palabra.
¿Qué esperas que el Señor te diga hoy?
Yuliana Sogen
Misionera Claretiana
