07 Feb ECO: domingo 9 de febrero de 2025
Evangelio de Lucas 5, 1-11:
Una vez que la gente se agolpaba en torno a Jesús para oír la palabra de Dios, estando él de pie junto al lago de Genesaret, vio dos barcas que estaban en la orilla; los pescadores, que habían desembarcado, estaban lavando las redes. Subiendo a una de las barcas, que era la de Simón, le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente.
Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: «Rema mar adentro, y echad vuestras redes para la pesca». Respondió Simón y dijo: «Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos recogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes». Y, puestos a la obra, hicieron una redada tan grande de peces que las redes comenzaban a reventarse. Entonces hicieron señas a los compañeros, que estaban en la otra barca, para que vinieran a echarles una mano. Vinieron y llenaron las dos barcas, hasta el punto de que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús diciendo: «Señor, apártate de mí, que soy un hombre pecador». Y es que el estupor se había apoderado de él y de los que estaban con él, por la redada de peces que habían recogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Y Jesús dijo a Simón: «No temas; desde ahora serás pescador de hombres».
Entonces sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.
Comentario:
¿Por qué no lo vamos a intentar nosotros?
A la luz del texto evangélico os invito a fijarnos en algunos verbos:
MIRAR: La mirada de Jesús para cada uno de nosotros es una mirada que nos cura y salva. A pesar de nuestras dudas y miedos nos invita a entrar dentro del lago y echar las redes.
RESPONDER: Nuestra respuesta a menudo es con dudas. “Si ya lo hemos hecho todo” “Si estamos cansados de hacer lo mismo sin resultados” “¿Otra vez?” ¿Para qué? Y a la vez que surgen nuestras dudas algo por dentro nos dice “pero en tu nombre lo volveré a hacer”. Aun nos queda fe y confianza en Jesús. Y esa confianza, ese resquicio de fe nos salva, nos abre al gozo y recobramos la esperanza. Y de aquí salimos más humildes y necesitados.
SER ELEGIDO/A: A pesar de nuestros diálogos internos llenos de dudas Jesús no nos reprocha nada. Nos elige para su misión.
Jesús nos busca. Busca hombres y mujeres capaces de fiarse de Él y de reconocer la propia debilidad. Jesús hoy nos invita a subir a la barca, remar mar adentro y echar las redes. ¿En qué dirección tienes que remar y dónde y cómo son las redes que tienes que echar? Lo tenemos que descubrir cada una/uno desde nuestra realidad cotidiana, sea la que sea CONFIA Y SALTA.
¿Te atreves?
Mayte Garitagoitia
Misionera Claretiana
