06 Dic ECO: domingo 8 de diciembre de 2024
SEGUNDO DOMINGO DE ADVIENTO
Evangelio de Lucas 3, 1-6:
En el año quince del imperio de Tiberio César, siendo Poncio Pilato procurador de Judea, y Herodes virrey de Galilea; Filipo, su hermano, virrey de Iturea y de Traconítide, y Lisanio virrey de Abilene; bajo el sumo sacerdocio de Anás y Caifás, vino la palabra de Dios sobre Juan, hijo de Zacarías, en el desierto.
Y recorrió toda la región del Jordán, predicando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados, como está escrito en el libro de los oráculos del profeta Isaías: Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas; todo barranco será rellenado, todo monte y colina será rebajado, lo tortuoso se hará recto y las asperezas serán caminos llanos. Y todos verán la salvación de Dios.
Comentario:
Poner corazón … y esperar
Este II domingo de Adviento nos invita a cómo “poner corazón” y concretar la espera de Jesús. Lo hacemos de la mano de Juan el Bautista, que en esta ocasión “recorre toda la región del Jordán”. En Adviento, la espera, no es estática, implica ponerse en camino y una misión: “predicar un bautismo de conversión para el perdón de los pecados”.
Y, ¿qué significa el bautismo de conversión? Cambiar de actitud y realizar gestos concretos de reconciliación con nuestros hermanos.
Nuestra conversión solo será real si reconocemos humildemente nuestras faltas, errores e infidelidades. Y esto lo podemos hacer, siguiendo las dos invitaciones que nos hace Juan el Bautista: La primera “rellenar los barrancos” causados por la frialdad, la lejanía y la indiferencia hacia los hermanos. “Rellenar” abriéndonos a los hermanos a través de la atención fraterna para “hacernos cargo” y la cordialidad. Y la segunda, “rebajar tantas asperezas” causadas por las incomprensiones, tensiones, orgullo y soberbia.
Abrir caminos en el desierto, implica “rellenar”, “rebajar” y “mirar con esperanza” nuestra realidad, a veces, tan marcada por el fracaso, el sufrimiento y la derrota. El Bautista supo combinar su fuerte carácter con la escucha, los gestos de ternura y el perdón con los hombres y mujeres que se encontró en el camino.
¿Cómo podemos cambiar algo de nuestras actitudes para preparar el camino al Señor? Sigamos el ejemplo de Juan el Bautista que nos ayuda a mejorar nuestro testimonio de vida. Y de la mano de María Inmaculada estamos invitados a ser valientes, despertar de nuestro adormecimiento y reencender la esperanza. Pon el corazón y espera…
Beatriz María Pereiro Acevedo
Misionera Claretiana
