ECO: domingo 4 de mayo de 2025

ECO 4 mayo 2025

ECO: domingo 4 de mayo de 2025

Evangelio de Juan 21, 1-9:

En aquel tiempo, Jesús se apareció otra vez a sus discípulos junto al lago de Tiberíades.  

Y se apareció de esta manera: Estaban juntos Simón Pedro, Tomás, apodado el Mellizo; Natanael, el de Caná de Galilea; los Zebedeos y otros dos discípulos suyos. Simón Pedro les dice: “Me voy a pescar”. Ellos contestan: “Vamos también nosotros contigo”. Salieron y se embarcaron; y aquella noche no cogieron nada. Estaba ya amaneciendo, cuando Jesús se presentó en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús.

Jesús les dice: “Muchachos, ¿tenéis pescado?”. Ellos contestaron: “No”. Él les dice: “Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis”. La echaron y no podían sacarla, por la multitud de peces. Y aquel discípulo a quien Jesús amaba le dice a Pedro: “Es el Señor”. Al oír que era el Señor, Simón Pedro, que estaba desnudo, se ató la túnica y se echó al agua. Los demás discípulos se acercaron en la barca, porque no dictaban de tierra más que unos doscientos codos, remolcando la red con los peces. Al saltar a tierra, ven unas brasas con un pescado puesto encima y pan. Jesús les dice: “Traed de los peces que acabáis de coger “.  Simón Pedro subió a la barca y arrastró hasta la orilla la red repleta de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y aunque eran tantos, no se rompió la red. Jesús les dice: “Vamos, almorzad”.

Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era, porque sabían bien que era el Señor. Jesús se acerca, toma pan y se lo da, y lo mismo el pescado. Esta fue la tercera vez que Jesús se apareció a los discípulos después de resucitar de entre los muertos. Después de comer, dice Jesús a Simón Pedro:” Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?”. Él le contestó: “Si, Señor, tú sabes que te quiero”. Jesús le dice: “Apacienta mis corderos”. Por segunda vez le pregunta: “Simón hijo de Juan, ¿me amas?”. Él le contesta: “Si, Señor, tú sabes que te quiero”. Él le dice: “Pastorea mis ovejas”. Por tercera vez le pregunta: “Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?”. Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez: “¿Me quieres?” y le contestó: “Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero”. Jesús le dice: “Apacienta mis ovejas. En verdad, en verdad te digo: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas a donde querías; pero cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará donde no quieras”. Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios. Dicho esto, añadió: “Sígueme”. 

 

Comentario:

LA PRESENCIA DE JESÚS EN LA MISIÓN 

En este Evangelio se subraya la tercera aparición de Jesús junto al mar de Galilea, destacando el papel de Pedro como cabeza de la comunidad creyente. Algunos de los discípulos estaban reunidos y Pedro les dice: “Me voy a pescar”. los otros le dijeron: “Vamos contigo”, pero aquella noche no cogieron nada, una noche entera trabajando y sin obtener resultados. ¿No será que Jesús está ausente y la misión resulta estéril?  Por la mañana se presenta Jesús y les pide de comer, ellos le dicen que no han pescado nada. Y Jesús les invita a repetir la faena. Entonces, la pesca es abundante. En ese momento, el discípulo que Jesús amaba es quien dice a Pedro: “¡Es el Señor!» Mientras que Juan lo reconoce, es Pedro quien se lanza al agua para ir a su encuentro. Hoy Jesús nos invita a seguirle con un nuevo impulso. ¿Soy capaz de lanzarme con valentía, o me encierro en las costumbres y el miedo?  

Después, Jesús les invita a comer y sin atreverse a preguntarle se acercan. Jesús toma el pan y lo reparte y lo mismo el pescado. ¿No te recuerda esto la multiplicación de los panes y los peces? ¡Bonita escena! cargada de simbolismo relacionado con la Eucaristía.  Es ahí, en la fracción del pan, donde está Cristo resucitado. Y cada vez que la celebramos, Él nos invita a seguirle. 

Por último, queda la confesión de Pedro, quien negó tres veces, otras tres confiesa: Jesús le pregunta por tres veces: “¿Me quieres? Pedro se entristece le dice: “¡Señor, tú lo sabes todo, tú sabes que te quiero!” Como en las preguntas anteriores, Jesús le responde: “Apacienta mis ovejas” Por estas tres afirmaciones, Pedro se rehabilita ante el Resucitado. Ya puede estar al frente de la Iglesia. Jesús le predice la muerte con la que le va a dar gloria a Dios y le exhorta diciéndole: “Sígueme”. 

Jesús quiere llevar a su Iglesia… a la firmeza de la fe. Pero debe fortalecer a sus discípulos, especialmente a Pedro.   

También hoy, nos pregunta a cada uno de nosotros: ¿Me quieres? Pedro dejó la pesca y se dedicó a Dios y a los hermanos. Y nosotros ¿Cómo respondemos a la invitación de Jesús? 

Mercedes Cuerva Cala
Misionera Claretiana