18 Jul ECO: domingo 20 de julio de 2025
Evangelio de Lucas 10,38-42:
Entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa. Marta tenía una hermana llamada María, la cual estaba sentada junto a los pies del Señor, escuchaba sus palabras.
Pero Marta andaba muy atareada con los muchos quehaceres; hasta que dijo: “Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me eche una mano”. Jesús le contestó: “Marta, Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas, solo una es necesaria. María, pues ha escogido la parte mejor, y nadie se la quitará.»
Comentario:
Lucas nos presenta una escena en una casa con tres protagonistas. Lo que allí sucede nos invita a reflexionar sobre nuestra forma de vivir la relación con Dios y cómo lo acogemos en nuestra vida.
Marta recibe a Jesús en su hogar. Cree que la mejor manera de acogerlo es haciendo cosas por él. Está de pie, ocupada, inquieta. Se muestra quejosa, estresada e insatisfecha. Se lamenta y reprocha la actitud de su hermana. Hace muchas cosas por Jesús, pero no está realmente con él.
María, su hermana, también lo acoge, pero con una actitud distinta. Actúa como una discípula: se sienta a los pies de Jesús para escucharlo con atención. Serena, acoge su persona y su palabra.
Jesús, acepta la invitación y entra en la casa de ambas. Responde con cariño al reproche de Marta: “María ha escogido la mejor parte”. Lo esencial es acogerlo, estar con él, escucharle, permitiendo que su palabra transforme nuestra vida y fortalezca nuestra amistad con él.
Lucas concluye el relato poniendo el acento en lo esencial: María ha elegido la mejor parte para crecer en la relación con Dios. Jesús nos invita a no vivir dispersos, a no vivir para Él, sin Él. Nos llama a escuchar su palabra, a sentarnos a sus pies. Así desea ser acogido, para que nuestra vida se convierta en un lugar de ENCUENTRO, también para aquellos que le buscan.
¿Cuánto hay de Marta en nuestras jornadas agitadas, en nuestras ocupaciones y preocupaciones? ¿Y cuánto de María, en nuestra capacidad de detenernos, de escuchar, de estar simplemente con Él?
Margarita García
Misionera Claretiana
