17 Ene ECO: domingo 19 de enero de 2025
Evangelio de Juan 2, 1-11:
En aquel tiempo, había una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda. Faltó el vino, y la madre de Jesús le dice: «No tienen vino». Jesús le dice: «Mujer, ¿qué tengo yo que ver contigo? Todavía no ha llegado mi hora». Su madre dice a los sirvientes: «Haced lo que él os diga». Había allí colocadas seis tinajas de piedra, para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una. Jesús les dice: «Llenad las tinajas de agua». Y las llenaron hasta arriba.
Entonces les dice: «Sacad ahora y llevadlo al mayordomo». Ellos se lo llevaron. El mayordomo probó el agua convertida en vino sin saber de dónde venía (los sirvientes sí lo sabían, pues habían sacado el agua), y entonces llama al esposo y le dijo: «Todo el mundo pone primero el vino bueno, y cuando ya están bebidos, el peor; tú, en cambio, has guardado el vino bueno hasta ahora». Este fue el primero de los signos que Jesús realizó en Caná de Galilea; así manifestó su gloria y sus discípulos creyeron en él.
Comentario:
¡Atrévete a confiar!
El texto evangélico de este domingo marca el comienzo de la vida pública de Jesús, su primer milagro ocurrió durante una boda. Las bodas son un símbolo de alegría, celebración y unión.
Vale la pena señalar el papel de María en esta historia. Vio una necesidad, un problema («No tienen vino») y fue a Jesús, confiada en que Él podía resolverlo. María es un ejemplo de fe y confianza en Dios. Su consejo sigue siendo actual hoy: “Haced lo que Él os diga”.
El milagro de convertir el agua en vino. Los judíos usaban seis vasijas para los rituales de purificación, que eran símbolos de la antigua orden religiosa. Jesús las llenó de agua, convirtió el agua en el mejor vino y mandó repartirlo.
En la Sagrada Escritura, el vino es símbolo de alegría, abundancia y bendición. Al convertir el agua en vino, Jesús nos manifiesta que su misión debe ser renovada y transformada para experimentar la nueva vida de gracia y alegría que nos ofrece.
Este evangelio nos llama a confiar y nos invita a dejar que Jesús entre en todos los ámbitos de nuestra vida. Así como Jesús fue invitado a las bodas de Caná, también nosotros debemos invitarlo a nuestra vida diaria. No sólo en tiempos difíciles, sino en todas las situaciones que vivimos cada día. Cuando Jesús está presente todo cambia. Él tiene el poder de convertir las situaciones más simples en momentos de gracia, de alegría, de fiesta. Puede transformar nuestros miedos y defectos en bendiciones. Como el agua que se convierte en vino, nuestra vida se irá transformando y llenando de confianza al cambiar nuestra mirada; ver cada situación y experiencia con los ojos de la fe, desde su inmenso amor por nosotros.
¿Y tú? ¿Dejas entrar a Jesús en todos los ámbitos de tu vida? ¡Atrévete a Confiar!
Mª Carmen Martínez Luján
Misionera Claretiana
