16 Ene ECO: domingo 18 de enero de 2026
Evangelio de Juan 1,29-34:
Al día siguiente, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó: «Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es aquel de quien yo dije: “Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo”. Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel».
Y Juan dio testimonio diciendo: «He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma, y se posó sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: “Aquel sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ese es el que bautiza con Espíritu Santo”. Y yo lo he visto y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios».
Comentario:
El fragmento del texto que leemos este domingo se sitúa al comienzo del Evangelio de Juan, inmediatamente después del solemne prólogo sobre el Verbo eterno. Tras la gran afirmación de que «el Verbo se hizo carne» (Jn 1,14), el evangelista nos presenta el primer testimonio histórico: el de Juan Bautista.
Juan Bautista aparece con una misión muy precisa. Él mismo la define con claridad: «he salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel». Juan no se presenta como protagonista, sino como mediación. Su vida, su predicación y su bautismo tienen un único objetivo: señalar al que viene, al «Cordero de Dios que quita el pecado del mundo»
La figura del Bautista nos ofrece una clave decisiva: el testigo es aquel que conoce su misión, es fiel a ella y permanece atento al Espíritu para reconocer el momento de Dios. Juan bautizaba cada día, pero supo discernir el instante en que Dios se hacía presente de un modo nuevo. Nos abre, entonces, una pregunta fundamental para nuestra vida cristiana, especialmente al comenzar el tiempo ordinario, lejos ya de las grandes celebraciones litúrgicas del tiempo de Navidad: ¿cómo se manifiesta Dios hoy en nuestra vida? ¿Somos capaces de reconocer su paso en lo cotidiano, en medio de lo que parece repetirse cada día, como el bautismo de Juan en el Jordán?
También nosotros estamos llamados a vivir con fidelidad lo que nos ha sido confiado, para que, cuando Dios quiera manifestarse en nuestra historia concreta, sepamos reconocerlo y dar testimonio de Él.
Thi Hoan Vo
