13 Feb ECO: domingo 15 de febrero de 2026
Evangelio de Mateo 5,17-37:
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Os aseguro: Si no sois mejores que los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos”. Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será procesado. Pero yo os digo: todo el que esté peleado con su hermano será procesado.
Por tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejar contra ti, deja allí tu ofrenda y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda.
Habéis oído el mandamiento “no cometerás adulterio.” Pues yo os digo: El que mira a una mujer casada deseándola, ya ha sido adúltero con ella en su interior.
Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No jurarás en falso” y “cumplirás tus votos al Señor”. Pues yo os digo que no juréis en absoluto.
A vosotros os basta decir “sí” o “no”. Lo que pasa de ahí viene del Maligno”.
Comentario:
EL “SÍ” QUE NO NECESITA ADORNOS
Jesús nos dice: “Que tu palabra sea sí, sí; no, no”. En un mundo saturado de palabras, de espectáculo y apariencias, de contratos con mucha letra pequeña, de promesas políticas vacías y dónde la palabra se la “lleva el viento”, Él nos propone la revolución del ser bueno, ser honesto, ser transparente, ser generoso y sencillo.
Podemos pensar que la mayor revolución o innovación, en nuestra sociedad actual, es la Inteligencia Artificial. Sin embargo, Jesús nos muestra que la mayor revolución es la integridad humana. Y me pregunto, ¿hasta dónde llega mi integridad humana con las personas con las que vivo, disfruto, trabajo?
Los escribas eran expertos en el “mínimo legal” y Jesús dice: “si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos no entraréis en el Reino de los cielos”. No basta con no matar, no cometer adulterio, no poner pleitos …Él nos pide “no matar” con el silencio, con la mirada, con el desprecio, con el odio, con los malos deseos, con la injusticia, con la indiferencia, con mirar al otro como objeto de consumo… Jesús nos propone el “máximo del amor”.
Y, un máximo del amor, es priorizar la reconciliación sobre el rito: «Deja tu ofrenda… ve primero a reconciliarte». Dios prefiere un altar vacío y un hermano abrazado, acogido. La verdadera liturgia de este domingo no sucede solo dentro del templo, sino en el perdón que otorgas al salir de él.
Y acabo con una metáfora: “La ley es como la partitura, pero el Espíritu de Jesús es la música”. Cada uno puede leer la partitura a la perfección y no cometer ni un error (cumplir la Ley), pero si no ponemos alma, no hay música. Jesús, con sus palabras y ejemplo te enseña a tocar la melodía del Reino, donde la nota más alta es siempre la misericordia.
Beatriz Mª Pereiro Acevedo
Misionera Claretiana
