ECO: domingo 11 de mayo de 2025

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ECO: domingo 11 de mayo de 2025

Evangelio de Juan 10, 27-30:

En aquel tiempo , dijo Jesús:

“Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen , y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano.

Lo que mi Padre me ha dado es más que todas las cosas, y nadie puede arrebatar nada de la mano de mi Padre.

Yo y el Padre somos uno”.

 

Comentario:

NO ESTÁIS SOLOS.

La iniciativa siempre viene del Señor; todo parte de su gracia: es él quien nos llama a la comunión con Él. La manera de descubrir el amor del Señor es escuchándolo.  

El Señor, mientras nos “lee por dentro”, nos ama, no nos condena. Jesús quiere darnos un conocimiento nuevo y maravilloso: el de saber que siempre somos amados por él y por lo tanto nunca dejados solos.

Y quien sigue a Cristo, va donde Él va, por el mismo camino, en la misma dirección, se toma en serio la situación del que sufre. 

Is 49, 8-15 alentó mi vida para seguirle desde la infancia. Me siento identificada en estos párrafos de una adaptación de Rezandovoy: 

 

Yo, que te quiero 

en los días buenos te he respondido. 

Cuando las cosas iban bien

yo estaba contigo.

Te cuidé y te hice sentir que éramos aliados.

También en tus sombras, en los días grises,

en los momentos de oscuridad,

he querido gritarte:

”¡Animo! !Sal! ¡Ven a la luz!

No te rindas”. 

 

Habrá en tu camino lugares donde descansar.

Habrá pan en tu mesa y, aunque haya etapas de desierto, 

te llevaré hacia oasis donde puedas reponerte.

Yo que te guío, te quiero con pasión. 

 

Haré que tus pasos encuentren el sendero

y que puedas sortear dificultades. 

E igual que tú, otros muchos, hombres y mujeres,

de todos los países, de todos los tiempos. 

Y os alegraréis cuando os deis cuenta de quién soy yo. 

 

Sé que a veces pensarás que te he abandonado,

que no me oirás, que te asaltará la duda,

la desazón o la incomprensión,

y te preguntarás si acaso te quiero.

Pues bien, no lo dudes: jamás te olvidaré ni dejaré de amarte. 

Más incluso de lo que una madre quiere al hijo salido de sus entrañas. 

Yo, tu Dios, te quiero. 

¡Buen domingo del Buen Pastor!

María Luisa García
Misionera Claretiana