09 Mar La GRACIA del encuentro
Seguimos avanzado en el camino cuaresmal. Esta semana nos encontramos con la samaritana que andaba sedienta de paz, de felicidad, de vida. Había buscado, pero no había encontrado. Esta mujer se sentía sin horizonte, sola, angustiada, sin saber por qué vivía, sufría, buscaba el sentido de su vida y no lo encontraba. Acudía cada día al pozo para saciar su sed y la de los suyos. Bebía, pero volvía a tener sed. La sed de la samaritana es búsqueda, es insatisfacción; había perdido sus raíces, no sabía de dónde venía ni a dónde iba.
El encontrar a Jesús y dialogar con Él es para la samaritana la GRACIA de buscar que se convierte a su vez en la GRACIA del encuentro, ella descubre su propia identidad y la identidad de Jesús, poco a poco va reconociendo a Jesús como Alguien relevante en su vida, Alguien que tiene algo que decirle.
La experiencia del encuentro no se queda en ella, sino que la alegría de este encuentro se convierte en un manantial que contagia y transmite la experiencia vivida a otros. Muchos samaritanos creyeron en él por el testimonio de esta mujer. Podemos imaginarnos que da gracias por el agua recibida, pero sobre todo da gracias porque se sintió acogida.
Encontrar a Dios y dejar que Él modele nuestra vida es la base del cristianismo. La samaritana se dejó encontrar.
Que este itinerario cuaresmal nos ayuda a ir descubriendo nuestra propia identidad y la identidad de Jesús.
Si nosotros buscamos a Dios es porque Él nos buscó primero.
