La GRACIA de ser mejores

1_CUARESMA 26_TENTACIONES

La GRACIA de ser mejores

En la primera semana de Cuaresma, aparece el tema de las tentaciones. Éstas acompañan el camino de nuestra vida. No debemos asustarnos por ellas, pero si debemos ser astutos. Jesús mismo en la oración del Padrenuestro nos enseña a pedirle “No nos dejes caer en la tentación…”. Su GRACIA nos acompaña y fortalece nuestra fragilidad. 

Lejos de ser sólo un aspecto de debilidad, experimentar la tentación fortalece nuestra la voluntad cuando alimentamos nuestra vida espiritual con la oración, la lectura y escucha de la Palabra de Dios, porque las tentaciones cobran mayor protagonismo cuando solo nos buscamos a nosotros mismos y no buscamos a Dios ni a los demás.  

La cuaresma nos invita a adentrarnos en el desierto, la tierra sin huellas, a dejar lo conocido, lo cotidiano, aquello que solo habla de mí o en lo que solo me busco yo… Atrevámonos a atravesar el desierto, porque al final de camino lo que encontraremos es el lugar del silencio, de la soledad, del alejamiento de las cosas cotidianas, del ruido, de la superficialidad. Es el lugar de lo absoluto, el lugar de la libertad, que nos sitúa ante las cuestiones fundamentales de nuestra vida. 

La tentación siempre viene con la invitación de riqueza, éxito, y poder. Demos gracias a Dios porque su gracia por el contrario siempre nos invita a ser mejores, sirviendo a los demás, estrechando lazos de fraternidad y unidad.  

Con la tentación no se debe dialogar, no debemos caer en ese adormecimiento de la conciencia que nos hace decir: “Pero en el fondo, no es grave, ¡todos lo hacen así!”. Fijémonos en Jesús, que no busca acomodarse, no pacta con el mal. 

Dediquemos un espacio al silencio y a la oración, detengámonos y miremos lo que se agita en nuestro corazón, nuestra verdad interior, aquella que sabemos que no puede ser justificada.