GRACIAS por los PADRES

19-03-26_DIA-DEL-PADRE

GRACIAS por los PADRES

En algunos países se hace coincidir el día del padre con el día de San José. Poniéndolo de modelo por sus actitudes de paternidad por su vida sencilla y entregada en el hogar junto con María y Jesús. 

Descubramos en los evangelios, los momentos significativos en los que él acogió con responsabilidad el encargo que Dios le dio, de acoger y cuidar a María y Jesús. 

“José, hijo de David, no tengas reparo en recibir a María como esposa tuya, pues el hijo que espera viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y le podrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados”. (Cf. Mt 1,20b-21) 

Dios le dice a José el nombre que debe poner al hijo que va a nacer. Al aceptar esta acción él asume la responsabilidad de acogerlo como hijo, dándole su identidad y comprometiéndose a amarlo, cuidarlo y educarlo integralmente.  

“… los pastores se decían unos a otros vamos a Belén…fueron deprisa y encontraron a María, José y el Niño acostado en un pesebre…” (Cf. Lc 2, 15b-16) 

El único lugar que encontró José para que Jesús naciera fue un pesebre. Él no tuvo el mejor sitio para nacer, pero sí tuvo los mejores padres que lo acogieron en este lugar humilde. 

“Cuando se marcharon, el ángel del Señor se le apareció en sueños a José y le dijo: Levántate, toma al niño y a su madre, huye a Egipto y quédate allí hasta que yo te avise: porque Herodes va a buscar al niño para matarlo. José se levantó, tomó al niño y a su madre de noche, y partió a Egipto…” (Cf. Mt 2,13-14) 

Ante el peligro inminente de Jesús anunciado a José en sueños, él no duda en actuar con prontitud, porque lo más importante era poner a salvo la vida de su hijo. Como a todo padre de familia, a José la vida le deparó adversidades, ante ellas puedo sentir miedo, pero su amor y deseo de proteger a su hijo le hizo capaz de enfrentar y superar las dificultades. 

“Cuando sus padres entraban con el niño Jesús para cumplir lo que mandaba la ley, Simeón tuvo al niño en brazos y lo bendijo diciendo: mis ojos han visto a tu Salvador… su padre y su madre estaban admirados de las cosas que se decían de Él”. (Cf. Lc 2,27.33) 

María y José como padres de Jesús se sienten orgullosos y a la vez admirados de lo que se decía de su hijo, sabían que en Él se cumplían las profecías. 

“Sus padres iban cada a año a Jerusalén por la fiesta de Pascua…el niño se quedó en Jerusalén sin que sus padres lo supieran…al no hallarlo, volvieron a Jerusalén en su busca”. (Cf. Lc 2,41.43b.45) 

José viviría con angustia, inquietud y dolor esta experiencia de perdida de Jesús en el Templo de Jerusalén, se sentiría responsable de lo sucedido. Cuántas preguntas se haría interiormente. 

Aunque son muy breves los textos bíblicos en los que aparece la figura de José, estos nos ayudan a darnos cuenta de que el encargo de custodiar a Jesús y a María lo ejerció con discreción, humildad, con fidelidad constante, escuchando a Dios, dejándose guiar por Él. Puso pasión, ellos recibieron de él todo el cariño que necesitaban, enseñó a su hijo a rezar, a trabajar, a ser responsable, a ser sensible y solidario. Lo ayudó a crecer espiritualmente. 

Que San José protector y patrono de la Iglesia, custodio de los tesoros de Dios nos preste su corazón para aprender a escuchar en todo, la voz del Señor. Que los sueños que Él tiene para nosotros, los podamos escuchar, anhelar y vivir.