20 Abr Domingo de Resurrección: un camino de esperanza
¡ALELUYA, ALELUYA! Estamos alegres porque el camino que fue difícil para Jesús por la tristeza, el dolor, la oscuridad, la muerte… hoy lo contemplamos lleno de luz, de alegría, de gozo, de VIDA. Sí, «VIDA» con mayúscula porque Jesús ha Resucitado y nos regala una vida nueva.
Él está con nosotros, no nos abandona. Él es quien nos anima en nuestra luchas y muertes, en nuestras desolaciones y desprecios, en nuestras angustias y desvelos. Hoy recordamos que Él ha vencido la muerte.
Al celebrar hoy llenos de alegría al Señor Resucitado, avivemos nuestra fe, acrecentemos nuestra esperanza, y dejemos que Cristo Resucitado renueve la fuerza de nuestro amor, nos anime a descubrirlo vivo entre nosotros y a ser testigos de su resurrección.
Terminemos hoy también con un poema.
Hoy la Resurrección
Hoy un rayo, un grito y un canto atraviesan las vidas.
Rumores de esperanza acuñan los sueños, ya tranquilos
de quienes dejaron atrás la hora del miedo.
Brillan los ojos de los que han intuido un Rostro familiar,
presente en semblantes cercanos, en guiños cómplices,
en gestos amigos.
Hoy las cargas pesan menos y las ilusiones pueden más.
Una buena noticia se propaga, y anuncia la paz en la tormenta,
la palabra en el vacío, el pan en cada mesa.
Vuelve la alegría después de la pena.
Hoy, un hoy eterno de resurrección y fiesta,
el Amor ha vencido.
¡Feliz Pascua de Resurrección para todos y todas!
Vivamos la cincuentena pascual acogiendo los dones de Jesús Resucitado. ¡Vamos!
