26 Mar BITÁCORA: marzo 2026
Marzo: entre últimos signos de invierno y … asomándose la primavera.
La vida y la muerte se suceden en la historia como experiencia de la fuerza de la naturaleza y de su fragilidad, finitud y evolución constante. Así, también el camino de la fe, de la trasformación, de la conversión. Marzo teñido del espíritu de Cuaresma: “quien guarda su vida, la pierde…; nadie tiene más amor que el que da la vida por sus amigos” (Evangelio de Juan).
El 7 de marzo se ha concluido la Visita Canónica general a la Provincia. Tres meses de paso de Priscilla y Amilbia por la diversidad de sus realidades, sus comunidades y obras; de compartir con hermanas y quienes caminamos juntos en la misión. Todo el equipo provincial ha tenido el privilegio de compartir durante dos días en Roma con el Equipo General, reviviendo los encuentros, recogiendo las vivencias, contemplando las imágenes con tanta gratitud; escuchando, en el compartir de las resonancias, las llamadas de Dios y desafíos para nuestro futuro. En estos días de fraternidad y reuniones en la curia general, hemos podido constatar y orar con la vitalidad y la fragilidad de la comunidad provincial, fortaleciendo la esperanza y confianza en el Señor.
Una noticia ha irrumpido estas últimas semanas: el estallo del conflicto armado en Oriente Medio. Un contraste terrible entre tantos ruegos por la paz y la absurdidad de la guerra. Nos preguntamos cómo no acostumbrarnos a la violencia y el sentido de impotencia; cómo no dejarnos robar la esperanza y seguir construyendo, educando, trabajando por la paz y justicia, con espíritu claretiano. Aunque nuestro alcance sea pequeño, nunca dejará de ser significativo, desde nuestras comunidades y centros apostólicos. Así en nuestras comunidades, actividades y centros, la iniciativas educativas y pastorales quieren sembrar la paz, convivencia en respeto y reflexión. Lo fueron entre muchos, unas convivencias de adolescentes (Oviedo), un maratón con las familias (Ciampino); los ejercicios cuaresmales en las parroquias (Polonia), encuentros formativos con claustros y jóvenes (Mater).
Pero acogimos con esperanza otra noticia, la de la visita del Papa León XIV en España. Miramos hacia los comienzos de junio y ya damos gracias a Dios por esta oportunidad de escucha y encuentro con Él, en la luz del Evangelio, fortaleciendo la fe en Jesús y la comunión eclesial; las Claretianas y Familia Claretiana se unen ya en la preparación y motivación.
A seguir nuestros rumbos con tantas gracias para dar y recibir.
