01 May ECO: domingo 3 de mayo
Juan 14,1-12
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no fuera así, os lo habría dicho, porque me voy a prepararos un lugar. Cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino».
Tomás le dice:
«Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?».
Jesús le responde:
“Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí. Si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto».
Felipe le dice:
«Señor, muéstranos al Padre y nos basta».
Jesús le replica:
«Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace las obras. Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre en mí. Si no, creed a las obras. En verdad, en verdad os digo: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores, porque yo me voy al Padre».
“Relación, vínculo, intimidad, testimonio”
Te invito a hacer una lectura orante de este texto. Una contemplación, del encuentro de un amigo con otro Amigo. Cómo dice san Ignacio de Loyola: “cómo si allí presente te hallase”.
Estamos en el V Domingo del tiempo de Pascua, un tiempo especial, en el cual las lecturas nos hablan sobre las apariciones de Jesús, de su encuentro con los Apóstoles, del anuncio de la venida del Espíritu Santo y de la vocación de continuar la misión de Jesús.
En medio de todo eso, nos encontramos en este camino pascual, con Jesús tierno, cercano, profundamente unido al Padre, compartiendo con nosotros sus deseos:
-de que nuestra fe nos llene de Paz interior («que no se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed en mí»)
-de estar con nosotros («en la casa de mi Padre hay muchas moradas; cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros»)
–de que sigamos fielmente su camino, encontrando en Él mismo, El Camino, la Verdad y la Vida («yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí»)
-de seguir conociendo a Jesús por medio de la Palabra de Dios y el encuentro personal con Él («Si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto»)
–de reflejar nuestra fe en las obras que hablan sobre Jesús y el Padre («el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores»)
Te invito a la oración con esta Palabra, con Jesús que dirige todos estos deseos hacia Ti.
Y profundamente tiene sed de Ti. Sed de estar contigo. Sed de caminar juntos. Sed de llenar tu corazón de Paz interior. Sed de que encuentres en Él: el Camino, la Verdad y la Vida. Sed de que tus obras testimonien la confianza en Él y en el Padre.
Agnieszka Zagajewska
