Claret y la erradicación de la pobreza

Claret y la erradicación de la pobreza

San Antonio María Claret y la erradicación de la Pobreza 

 

Una de las preocupaciones de San Antonio fue la erradicación de la pobreza. Se identificó con los pobres, se puso al lado de ellos, tuvo especial interés por que se respetara su dignidad, trabajó y contribuyó para que ellos tuvieran oportunidades y medios para salir de ella.  

Fomentó la educación como herramienta de liberación fundando escuelas y bibliotecas para que todos tuvieran acceso a ellas. Promovió la caja de ahorros para los campesinos, ofreciendo medios para que pudieran participar de forma activa en la economía y mejorar su situación propia y familiar. 

Su objetivo era crear una sociedad donde el servicio a los demás estuviera por encima del poder, las riquezas y el placer, donde se buscara el bien para todos no solo para una minoría. 

Leamos con atención los siguientes puntos de la autobiografía del padre Claret. Dejemos que sea el mismo quien nos cuente qué hizo y cómo hizo para hacer realidad su deseo de erradicar la pobreza en la Isla de Cuba: 

  • Puse la Hermandad de la Doctrina Cristiana… Visitaba siempre y en todas las poblaciones las escuelas de niños y de niñas y platicaba en ellas a los Maestros y Maestras. 
  • Con la ayuda del Señor cuidé de los pobres. Todos los lunes del año, durante el tiempo de mi permanencia en aquella Isla, reunía a todos los pobres de la población en que me hallaba.  
  • Para los pobres compré una hacienda en la ciudad de Puerto Príncipe.  
  • El plan de esta obra era recoger a los Niños y Niñas pobres, que muchos de ellos se pierden por las calles pidiendo limosna. Y allí se les había de mantener de comida y vestido y se les había de enseñar la Religión, leer, escribir, etc., y después arte u oficio, que quisiesen. Una hora no más cada día, los niños habían de trabajar en la hacienda, y con esto se podía mantener con las viandas que producía la misma hacienda; y todo lo demás que ganasen se había de echar en la Caja de ahorros. Por manera que cuando saliesen de dicha casa habían de tener instrucción y además habían de haber aprendido algún arte u oficio, y se les había de entregar lo que ellos hubiesen ganado. 
  • Al frontis del establecimiento o casa, o la parte de los niños, había de haber un gabinete de física y aparatos de agricultura, un laboratorio de química y una biblioteca. A la biblioteca se había de dar entrada a todo el mundo, dos horas por la mañana y dos por la tarde. 
  • También puse en la Diócesis la Caja de ahorros, porque vi que los pobres, si se les dirige bien y se les proporciona un modo decente de ganarse la vida, son honrados y virtuosos; de otra manera se envilecen. 
  • También visitaba los presos de las cárceles; les catequizaba y predicaba con mucha frecuencia. Cuidábamos de que en la cárcel los presos aprendieran a leer, escribir, la Religión y algún oficio. Así es que en la cárcel teníamos una porción de talleres, porque la experiencia enseñaba que muchos se echaban al crimen porque no tenían oficio ni sabían cómo procurarse el sustento honradamente. 
  • Visitaba con la misma frecuencia a los pobres del hospital, y también les daba algún socorro, singularmente cuando salían convalecientes.  

 

Cf. Autobiografía San Antonio Claret 560-571